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Eric, ese señor francés

Eric, ese señor francés

No debe ser fácil. Inténtenlo. Bailar en el barro, más aún, en arenas movedizas. Todos hemos visto esas películas de acción en las que siempre una mujer o el peor amigo del protagonista se quedaba atrapado sin remedio hasta que se le comía la tierra. Pero hay quien es capaz de danzar en ese terreno, poniendo la música y la letra. Y ahí está Eric Boullier, ese señor francés. 

El jefe deportivo de McLaren, el amigo Eric René, lo fue en Lotus Renault y allí consiguió incluso hacer sonreír cada fin de semana a Kimi Raikkonen y que Romain Grosjean pareciera un piloto digno de Ferrari. Por ejemplo. Recuerdo incluso que en aquel tiempo se decía, como se ha dicho de otros en otros momentos y épocas, aquello de... si Alonso llevase el Lotus. También decía un colega mío eso otro de que "Ferrari tenía que fichar a Boullier, verías como ganaban". En fin.

La cosa es que el destino quiso que Boullier se convirtiese en jefe de McLaren, el equipo que fichó a Fernando para iniciar una nueva aventura. Y si vamos de recuerdos, tampoco cuesta recordar cómo casi todo el mundo, a excepción de Jacques Villeneuve, hablaba de que "tarde o temprano" la asociaciòn Honda-McLaren-Alonso iba a ganar. Seguro. Decían. Todos. O casi. Esos que ahora critican y utilizan esos adjetivos como 'ridiculo' o 'patético'. Qué feos son ... los adjetivos digo. O no. Pero la cosa es que no están ganando, ni con el mejor piloto, ni con uno de los mejores jefes de equipo, un tipo amable y cordial que siempre da la cara aunque se la partan, aun en los peores momentos, aún con el barro a la altura del cuello. Así es este señor francés.

Dicho esto, ¿todo es solo culpa de Honda? El propio Boullier dice que no en la entrevista que tuve ocasión de hacerle en Barcelona, pero después habla de que ganarían con un motor Mercedes, ¿se puede meter más presión a los japoneses? No lo creo. Y lo hace con tranquilidad, entre sonrisas, de la misma manera que considera a Alonso el mejor piloto de la parrilla. Y con diferencia. Y lo puedo demostrar, dice...

Eric da siempre la cara, no se le puede negar, aunque se le agota la paciencia. A pesar de todo no es el mismo que en Australia 2015 decía que iban a estar en el podio ese año en Barcelona, ahora ya solo promete trabajo, intentos y poco más. Pero está ahí. Siempre. Ya les digo baila en el barro, danza en arenas movedizas. Y lo hace con ritmo... como un señor francés. ¿Escuchan la música... o los truenos?

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