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Portada | Dakar | Octava etapa

"Al llegar al río había tres metros de agua; era algo increíble"

Al-Attiyah resumió el sentir de los pilotos, que asistieron a la neutralización de la etapa por las crecidas de los ríos. "Estoy muy molesto", se quejaba Roma, al no ser alertado.

Héctor Martínez
"Al llegar al río había tres metros de agua; era algo increíble" Ampliar
El Mitsubishi del brasileño Guilherme Spinelli es llevado por la corriente; el vehículo tuvo que ser rescatado por la organización del Dakar. |

Fue un caos, una jornada peligrosísima que puso en juego la integridad de los pilotos, en ocasiones más allá de lo razonable, de lo que ya damos por hecho en esa deliciosa locura llamada Dakar. Pero esto no es deporte, ojo, es mucho más. "Estoy enfadado y muy molesto. Comprendo que hayan suspendido la etapa porque la dificultad era extrema, pero a los de delante nos podían haber parado antes de llegar a la meta. Nunca había visto nada parecido", se quejaba Nani Roma, ya que él tomó muchos riesgos en ese tramo final tan peligroso. Demasiados.

Llovió, casi un mar desde el cielo, en Salta, lo que hizo que ASO decidiera suspender la etapa en camiones y recortar la especial en las otras categorías. Y, cuando los pesos pesados de coches afrontaban los últimos kilómetros hacia San Miguel, Dirección de Carrera también neutralizó la etapa ante la crecida de los ríos. "Hemos cruzado un cauce con mucha agua y luego hemos sabido que iban a neutralizar la etapa a la altura del CP2, lo que no era mala noticia, pues neutralizarían también nuestro error de navegación y por tanto sólo perderíamos el tiempo cedido en la pista, no como consecuencia del error", decía Peterhansel.

Fue en el km 118, donde había huellas, muchas huellas, tantas que uno no sabía cuál seguir. Las habían dejado horas antes los motoristas y Peterhansel las siguió como si fueran raíles. Al-Attiyah lo aprovechó, pero más aún Chicherit. El galo fue el ganador de etapa, pero luego se vino el diluvio, la neutralización y las deliberaciones de los comisarios. Finalmente sonrió, ya que Dirección de Carrera decidió otorgar al resto de pilotos el tiempo del último de los cinco que llegaron al final. Entre ellos no estaba Al-Attiyah, que respiraba tras el miedo: "Al llegar al río había tres metros de agua; era increíble". No era un río, era un mar.

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