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Más Motor | Dakar 2013

Cambia el terreno y Nani Roma y el Mini esbozan una sonrisa

La primera etapa sobre piso más sinuoso y pedregoso favoreció al 4x4 frente al buggy, con Peterhansel segundo tras el español. Carlos Sainz se repuso del batacazo del martes.

Héctor Martínez
Cambia el terreno y Nani Roma y el Mini esbozan una sonrisa Ampliar
MEJORES SENSACIONES. Nani Roma sumó en la especial de Arica su primera victoria de etapa en el presente Dakar, en el que es quinto a 37 minutos de Peterhansel. | x-raid

Bastó un simple cambio de guión, el zambullirse en otros terrenos, para que la película se pareciera a la que ya vivimos en el Dakar 2012. Aparcamos por unas horas las dunas -porque hoy vuelven, nos estrenamos en el desierto de Atacama con todo lo que eso supone- y surcamos un recorrido más pedregoso, cruzamos incluso algún río. Y bastó eso, decimos, para reencontrarnos con la cara más amable del Mini All4 Racing. Tres de sus coches se colocaron entre los seis primeros de la etapa, con el regalo para el aficionado español de ver a Nani Roma en lo más alto. Va poquito a poco. Pero en el Dakar, poquito a poco puede ser mucho.

Porque lo importante es "no dar grandes pasos hacia atrás", como nos decía el propio Roma hace apenas un mes en Manresa. También pedía otra cosa a este Dakar: no arrancar de forma tan irregular como lo hizo en el de 2012. No lo ha conseguido, pero ayer sí logró exprimir su Mini amarillo al máximo. El Dakar cumple hasta ahora con el guión imaginado respecto a los buggies, agarrados a la nueva normativa FIA como a un clavo ardiendo, y a otros rivales como el Toyota Hilux (con De Villiers de estrella) o el Mini All4 Racing.

El buggy del Qatar Red Bull Team, por ejemplo, debía ser intratable cuanto más roto estuviera el desierto abierto; sin embargo, se presumía que iba a pasar más apuros si el camino era más virado, si el recorrido se ajustaba más al estilo del World Rally Car. "La especial ha sido muy bonita", confesaba Nani Roma al bajarse del coche. Agradecería de veras el trabajo a Michel Périn en una jornada sobre la que el propio dossier de Mini precisaba: "El copiloto deberá demostrar un excelente dominio de su libro de ruta".

Si es así, las dos orejas y el rabo para Périn. Y también para su colega en el Mini verde, Jean Paul Cottret, que permitió a Stéphane Peterhansel estar donde debe: pegadito a Nani, con quien sólo cedió 1:23.

Y eso pese al tapón del también galo Chicherit, que no cedía el paso pese a que el Mini de Monsieur Dakar accionó dos veces el Sentinel. Piii, piii... y nada. Al final, Guerlain (que llegó a meta con una muñeca lesionada) se apartó, Peterhansel le pasó y buscó nuevos referentes, como la huella de Al-Attiyah que le llevó directo hasta la segunda posición. Merci.

El catarí tuvo que conformarse con ser séptimo, dos puestos por detrás de Carlos Sainz, quien un día después de su hundimiento en la arena tiró de casta, de talento puro y duro, y firmó el quinto mejor crono (a 3:41 del vencedor). "A partir de ahora intentaré ayudar a Nasser", confesaba Carlos. Y Nasser espera que a partir de ahora le ayude su buggy. Toda ayuda es poca cuando enfrente tienes a ese Mini que parece ir dando el estirón a medida que pasan las etapas.

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