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Un buggy a la europea

Dakar 2013 | El Análisis

Un buggy a la europea

Un buggy a la europea

Red Bull

El campeón del Dakar 2010 junto a Carlos Sainz y actual copiloto de Nasser Al-Attiyah analiza una de las novedades de la edición de 2013, el buggy del Qatar Red Bull Rally Team.

Cómo nació la idea. La historia surge tras la experiencia del Hummer y la Toyota Hilux de Overdrive. Valoramos la mejor opción y tras la Baja Catar apostamos por ésta, sobre todo porque la última normativa del Dakar favorecía las características de los buggies. El reglamento se había hecho para los privados, pero nosotros somos privados, no hay un constructor detrás.

'Adelgazar' el coche. Lo primero que hubo que hacer fue fichar a un ingeniero europeo para que adaptara el diseño tradicional de los coches americanos, con un peso elevado, en torno a los 2.000 kilos, a uno más de aquí, alrededor de los 1.500 kilos. Había que reordenar el coche, mover el motor del Hummer, que lo lleva en el culo. La distribución cambió: de atrás hacia adelante, el Hummer lleva motor, caja de cambios y asientos; nuestro buggy ordena caja de cambios, motor y asientos. Evitamos así cargar tanto peso detrás. Una vez adelgazado el vehículo, nos pusimos en manos de un preparador americano (Jefferies Racing), queríamos aprovechar las ventajas de los coches USA, necesitábamos un nuevo cálculo en la posición de los amortiguadores para no perder recorrido de suspensión. También había que alterar otras cosas, como el arco de seguridad, los triángulos de suspensión, de 2,20 metros de ancho en la reglamentación FIA, y de 2,40 en el caso de la de Estados Unidos. En los coches americanos prima la rigidez y se sacrifica el peso, nosotros sin embargo debíamos adelgazar el coche, tanto en el apartado chasis como en el de triángulos de suspensión. Y, junto a ello, aprovechar todo aquello que estaba funcionando, las manguetas, los palieres o el inflado/autoinflado...

Distinto al Hummer. La gestión del diseño se hizo desde Europa, mientras que la construcción y las piezas, todo se ensambló en América. Realizamos los test en Apple Valley (California) y Las Vegas. La diferencia con el Hummer está clara; mientras que el Hummer tiene el preparado de carreras, con todo el material de competición, el nuestro es un coche con motor de serie sacado de la estantería del concesionario. Al ser de serie nos permiten una brida de 39 mm, en lugar de la del Hummer, que está obligado a una de 37,2 mm.

Motor. En cuanto al comportamiento, este buggy es más noble, más ligero, más direccionable en dunas. Tiene menos peso que el Hummer, y ruedas anchas que permiten mayor contacto con el suelo. De ese modo, se hunde menos que el Hummer, que es 500 kilos más pesado y más largo. Nuestro buggy es más ligero y así evitamos que se clave en la arena, es mucho más fácil en cambio de apoyo. En definitiva, se ha buscado un vehículo más conducible en el que, cuando aceleres y frenes, la transferencia de peso sea más normal.

Ventajas. Una importantísima es el autoinflado. Si sufres un pinchazo lento, por ejemplo, puedes darle aire sin tener que bajarte. El neumático también juega un papel importante: es más ancho y robusto, con mayor perfil (distancia entre la llanta y la base del neumático). Absorbe mucho mejor los impactos. Nuestra ventaja vendrá en etapas de terreno duro, dunas, terreno duro... Podemos ajustar la presión de los neumáticos sin bajarnos del coche y esa es una gran ayuda. Cuanto más roto sea el terreno, más nos favorece.

Inconveniente. Por ejemplo, el hecho de que sólo podamos cargar dos ruedas de repuesto, mientras que el Mini lleva tres, incluso tiene la opción de cuatro. También el rodaje: éste es un proyecto a tres años y al empezar siempre te quedas corto de kilómetros.

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