Automovilismo | Actualidad
Formación y pasión en los cursos de Drivex
Una escuela de conducción que permite mejorar las habilidades al volante pero también disfrutar en un circuito de grandes deportivos, como Porsche o Ferrari.
R.R
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Drivex es una empresa dedicada al automovilismo deportivo que pusieron en marcha Pedro de la Rosa y Miguel Ángel de Castro. La competición figura en su ADN, como no podía ser de otro modo con tales fundadores, pero la formación también es otra de sus prioridades. Y es así como organizan unos interesantes cursos de conducción deportiva, en los que los participantes no sólo pueden mejorar de forma significativa sus habilidades al volante sino también satisfacer la aspiración de conducir, con toda la seguridad que ofrece un circuito, coches de auténtico ensueño.
La amplia experiencia de Drivex se pone al servicio de los cursillistas. El objetivo es condensar en unas pocas horas gran parte del conocimiento que atesoran los directores del curso y sus monitores, casi todos pilotos en activo o con un gran bagaje en diferentes categorías del automovilismo deportivo. La filosofía no es conducir más rápido, se trata de conducir mejor como paso previo e imprescindible para conseguir mejorar el rendimiento al volante, ya sea en circuito o en carretera abierta.
La empresa alquila circuitos por toda la geografía española para ofrecer a sus clientes las garantías de una instalación ideada para rodar rápido pero con seguridad. La flota de vehículos es otro de los principales atractivos que distingue a Drivex: desde Porsche a Ferrari, pasando por Mercedes, barquetas e incluso un biplaza de Fórmula 3 para quienes quieran vivir las sensaciones de un copilotaje.
Los cursos están abiertos a cualquier nivel de capacitación, aunque los conductores más avezados también cuentan con la posibilidad de adaptarlos a sus exigencias particulares. De esto modo, es posible incluso descubrir el potencial de vehículos de competición, tanto sentado a su volante como ejerciendo de acompañante.
Previamente a las actividades en el circuito, los alumnos reciben formación práctica en el paddock para enfrentarse a ese siguiente desafío; aprenden los secretos de la conducción en firmes deslizantes, de las frenadas, de las trazadas... Todo con el objetivo invariable de la seguridad pero también el disfrute, que pueden ir de la mano como demuestran constantemente los monitores.
En definitiva, una experiencia muy aconsejable para conductores de cualquier edad y experiencia. Y más accesible de lo que pensamos...
