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Motociclismo | GP de Alemania

La envidia del mundo

El sensacional doblete de Pedrosa y Lorenzo en MotoGP fue la guinda perfecta a las victorias de Márquez y Faubel en el mismo país donde ponían en duda la calidad del pepino español que, visto lo visto, es salud...

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TRÍO DE ASES. Pedrosa rueda por delante de Lorenzo y Stoner en la carrera en la que se reencontró con la anhelada victoria.

Lo de los españoles en el Mundial empieza a ser un chorreo, que diría aquél. Al triplete de hace dos semanas en Mugello le sucedió otro ayer en Alemania, el país donde no hace mucho ponían en duda la calidad del pepino español que, visto lo visto, es salud. La histórica jornada se abrió con las victorias de Faubel (125cc) y Márquez (Moto2), para que la remataran Pedrosa y Lorenzo con un sensacional primero y segundo en MotoGP que dejaron sabor de victoria a ambos.

Fue así porque Dani se reencontró en Sachsenring con el triunfo, tras sufrir un calvario a raíz de Le Mans, y porque Jorge consiguió adelantar en la última curva de la última vuelta a su rival en la pelea por el título. Stoner sigue líder, pero después de ese pasadón con mensaje del campeón, ya sólo le saca quince puntos y acumula tres carreras sin ganar. Además, no hay mejor sensación que batir al rival en los metros finales.

Puede dar fe de ello Bautista, que se fajó como un jabato por la séptima plaza y la conquistó adelantando en la vuelta final a Rossi y Hayden, dos campeones del mundo de la clase reina. Barberá, si no se hubiera salido en la segunda vuelta, también habría estado peleando con ellos, porque remontó hasta la undécima plaza.

Había batallas por todas partes. En cabeza llegó a verse a un grupo de cinco, Stoner, Lorenzo, Pedrosa, Dovizioso y Simoncelli, intercambiando adelantamientos. Pasadas las vueltas, se quedaron solos los españoles más Stoner, que confesó sufrir un problema con el freno motor que le hacía gastar más el neumático trasero. Eso hizo que no le importara que le pasaran, pero lo que no se esperaba, ni él ni Lorenzo, es que Pedrosa les dejara clavados a nueve vueltas del final, para cruzar la meta con 1.4 de ventaja. La carrera del tricampeón volvió a ser de libro. Cuando está en forma y tiene la moto por la mano, resulta casi invencible, así que da más rabia aún pensar qué habría pasado sin la simoncellada de Francia.

Decir que habría sido campeón es mucho, sobre todo viendo las carreras tan buenas de un Lorenzo con una Yamaha inferior a las Honda, como se vio en la recta cuando Pedrosa le pasó quitándole los adhesivos. Ambos son muy grandes y, visto lo que viene por detrás, nos hacen sentir la envidia del mundo. Hasta empiezan a mirarnos mal por el paddock

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